
Si alguna vez te has probado una blusa que te encanta en la percha pero, al ponértela frente al espejo, sientes que te ves cansada o medio enferma, no es tu imaginación. Es tu subtono de piel hablándote. Saber cuáles son los colores que me favorecen según mi tono de piel es de las cosas que más le cambia la vida al clóset de mis clientas, y lo mejor es que no necesitas comprar nada nuevo para empezar a notar la diferencia.
Te lo explico como se lo explico a una amiga tomando café: existe el tono de piel (qué tan clara u oscura eres) y existe el subtono (la temperatura que hay debajo). El subtono es el que manda a la hora de elegir colores, y es el que casi nadie mira.
Antes de hablar de paletas, tienes que saber cuál es el tuyo. Hay tres: cálido, frío y neutro. Te dejo trucos caseros que uso en cada asesoría.
Date vuelta la muñeca a la luz natural, nunca con luz amarilla de ampolleta. Mira el color de tus venas:
Este nunca falla. Pon una joya dorada cerca de tu cara y después una plateada. Con una de las dos tu piel se ve más fresca y luminosa; con la otra, apagada.
Una clienta, la Carla, juraba que era fría porque le gustaba el negro. Hicimos el test del oro y se quedó muda: el dorado le devolvía como diez años de vida. Era cálida pura.
Acá viene lo bueno. Te ordeno los colores que mejor funcionan para cada uno, con ejemplos reales para que los visualices en tu clóset.
Tu piel tiene reflejos dorados, durazno o miel. Los colores con base amarilla y terrosa te encienden la cara.
Olvídate del negro pegado a la cara. Si lo amas, úsalo de la cintura para abajo o con un pañuelo en tono cálido cerca del rostro. A una clienta cálida la cambié el blanco óptico de sus camisas por crudo y me dijo que la gente le empezó a preguntar si estaba durmiendo mejor. Era solo el color.
Tu piel tiene reflejos rosados o azulados. Los colores con base azul son tus mejores aliados.
Las personas frías son las que de verdad lucen el negro total que tanto nos gusta acá en Chile. Si eres fría, el rojo cereza o el vino te van a quedar de película; evita los rojos anaranjados que tiran a ladrillo.
Eres la afortunada del grupo, te funciona casi todo. Pero ojo, neutro no significa que cualquier cosa te quede igual de bien.
Para las neutras lo que importa es la intensidad más que la temperatura. Tonos medios y un poco apagados te sientan mejor que los fluor.
Después de años haciendo esto, hay tropiezos que se repiten sin importar la edad ni el estilo. Te los marco para que no caigas:
No tienes que botar la mitad de tu clóset. Empieza por lo que va cerca de tu cara: poleras, blusas, pañuelos, aros y collares. Esa zona es la que se refleja en tu rostro y la que más cambia cómo te ves.
Si tienes una prenda en un color que no es tu paleta pero la amas, úsala lejos de la cara o suaviza con un accesorio en tu tono correcto. Y al hacer compras nuevas, lleva contigo mentalmente tu paleta. Vas a ahorrar plata y a dejar de tener ese rincón de ropa que nunca te pones porque, sin saber por qué, no te sientes cómoda.
Otro tip que doy mucho: arma tres o cuatro colores base de tu paleta y construye tu clóset alrededor de ellos. Todo te va a combinar y te vas a vestir en cinco minutos.
Saber tu subtono es como tener un mapa. Una vez que lo conoces, vestirte deja de ser adivinar y pasa a ser elegir con seguridad.
Si después de leer esto todavía dudas entre cálido y neutro, o quieres que revisemos juntas tu clóset y armemos tu paleta personal con nombre y apellido, me encantaría acompañarte en una asesoría uno a uno. A veces basta una sesión para que veas el espejo de otra manera. Cuando quieras, escríbeme y lo vemos con calma. Un abrazo, Isis.
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